Historia

    Corrían los años de la posguerra cuando el afamado arquitecto donostiarra José Antonio Mendizábal tuvo una visión: adquirir una finca en el Monte Ulía y construir una edificio a la vanguardia de su época, una mansión que gobernara la ciudad y que a la vez pudiera ser admirada desde todos los rincones de nuestra bella Donostia.

No fue hasta 1966 cuando Doña Faustina Zaldúa compró la casa. Restauradora de profesión, rápidamente comprendió que aquel privilegiado lugar debía ser abierto al público. En Mayo de ese mismo año se inauguró el Restaurante Mirador de Ulía.

De aquello han pasado casi cuatro décadas...

En la actualidad, somos un Restaurante de referencia en la ciudad. Todo este tiempo nos ha servido para comprender cuales son las claves de nuestro éxito, en definitiva, los cimientos de nuestra cultura como restaurante: Calidad, desde las materias primas hasta la atención al cliente. Innovación, tanto culinaria como de infraestructuras. Y sobre todo, compromiso, con Guipúzcoa y sus gentes.